Primero, debutó con un paro en el Astillero Mar del Plata en reclamo de salarios, seguros y cargas provisionales adeudados por la empresa. Conquistado este objetivo, el gremio inició otro avance. Esta vez, buscando lograr un retoque en el convenio colectivo de trabajo que rige para el sector. Esa discusión, que tramita en Capital Federal, aún está en proceso. Ahora, el sindicato va por más. La flamante conducción se propone que la Delegación del Saon en la ciudad vuelva a tener rango de Seccional, una figura de jerarquía superior que se dilapidó en los '90.
La asunción de Walter Castro al mando de esta delegación -un joven trabajador que acredita 25 años en la industria y como práctico de muelle- significó un recambio generacional en el gremio que ya ha comenzado a imprimirle otra dinámica al sector. Su gestión se apoya en Arístides Vega, quien computa 10 años trabajando para los Baldino. Ambos ostentan flamantes cargos en la comisión directiva del SAON a nivel nacional. Castro es secretario de Organización y Asuntos Gremiales. En tanto, Vega es prosecretario de Finanzas y Hacienda.
Los vientos de cambio que hacen flamear los mamelucos de soldadores, herreros, torneros, prácticos de muelle (serenos de barcos) y otros trabajadores de la industria naval, empiezan a dejar atrás los tiempos de la inercia sindical dentro del rubro por estas latitudes.
Por lo pronto, ya lograron conformar un incipiente cuerpo de delegados dentro empresas de la ciudad, hasta ahora desacostumbradas a lidiar con una presencia sindical activa. "Ya tenemos delegados en SPI, Astillero MDP, Moscuzza, Solimeno y Baldino. Todo en seis meses de gestión", enumera Castro, quien agradece "el apoyo de Juan Esperoni y Cayo Ayala" desde el SAON en Buenos Aires.
En una ciudad esquiva al paro como plan de lucha, lo más urgente que debió afrontar el gremio fue poner en caja la crítica situación que arrastraban 78 obreros navales en el Astillero MDP -con Franco Barillari como accionista mayoritario-, a quienes la patronal adeudaba salarios de dos meses, aguinaldo, vacaciones y no acreditaba pagos a la ART. Para forzar el cumplimiento por parte de la empresa, los obreros en asamblea definieron un paro. La medida de fuerza, atípica para la industria naval en Mar del Plata, logró el efecto deseado. La patronal se puso al día.
CONVENIO CADUCO
Resuelto este conflicto, la Delegación local del SAON se propuso librar una nueva batalla. Esta vez, por una causa mayúscula: nada menos que obtener mejoras en el convenio colectivo de trabajo. "El convenio de la industria naval de Mar del Plata quedó caduco. Y hoy es necesario renegociarlo", asevera Walter Castro lanzando una nueva ofensiva gremial.
A tal fin, desde el SAON hicieron un llamado formal a paritarias. Como novedad, la discusión se trasladó al edificio de la calle Callao en Capital Federal, donde funciona el Ministerio de Trabajo de la Nación. Hacía demasiados años que la industria naval de Mar del Plata no salía de la ciudad para este tipo de negociaciones. El otro agregado, es que se invitó a la mesa de discusión a la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN). Por primera vez, la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata no será única voz del lado empresario.
El Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) en vigencia para la industria naval a nivel nacional es el 518. Sin embargo, Mar del Plata se rige por el CCT 514, un convenio que desde el SAON consideran necesario retocar. "Si a la cámara le gusta el 514, pues que le añada los aditamentos que le corresponden al trabajador establecidos en el 518", reclama Castro. "Después de todo -argumenta-, es lo que corresponde legalmente. Ya que la Ley de Contrato de Trabajo dice que habiendo dos convenios en la misma rama se utilizará el que convenga la trabajador".
Desde el SAON piden darle "mayor agilidad al convenio de Mar del Plata, restaurando la antigüedad, la insalubridad que plantea el retiro anticipado a los 52 años y la recategorización como trabajo de riesgo. Todos puntos olvidados en el CCT 514", asegura el dirigente, quien se atrinchera dispuesto a batallar por las conquistas de las que gozan los obreros navales del país, a excepción de Mar del Plata.
"COOPERATIVAS HIPER TRUCHAS"
Otro de los flagelos que afronta el sector se relaciona con personal que presta servicios en algunas empresas como monotributistas a través de pseudos cooperativas de trabajo. "Hemos denunciado ante la AFIP a cooperativas, no truchas sino híper truchas", asevera Castro, quien ha dado un paso positivo buscando terminar con este problema en la rama de la industria naval. "En esta oficina, con Horacio Tettamanti, se pautó el pasaje paulatino de los trabajadores de las cooperativas que operan en el Astillero a la planta de personal efectivo". El plan se redondeó con Sandra Cipolla, apoderada de SPI. Y también contemplaba "el total blanqueo de las horas extras", que la firma estaría pagando fuera de recibo. Castro reconoce que si bien este ítem se resolvió por completo, la otra parte del trato se cumplió a medias. "Lo que pasa es que cuando se pautó, la realidad era otra. Y hoy el escenario cambió", aclara.
Sucede que en septiembre de 2008, fecha en que SPI asumió el compromiso ante el gremio, aún estaba fresca la tinta de los convenios entre SPI Astilleros y Río Quinto, encomendando al grupo que lidera Tettamanti la construcción de 120 barcazas. Pero este acuerdo se derrumbó tras la caída de Río Quinto, luego del crack financiero, cuando la minera terminó en manos de un grupo industrial brasileño competidor de SPI. Desde entonces, en el SAON se mantienen expectantes acerca de cual será la evolución del plan de regularización del personal cooperativizado, pautado entre el gremio y las empresas del Grupo que preside el actual secretario de la Producción de la Comuna.
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